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Fondo de emergencia: cuántos meses de gastos tener ahorrados

Tutorial6 min de lectura

Se rompe la lavadora, el coche pide un embrague nuevo o en la empresa empiezan a hablar de recortes. Ninguna de estas cosas avisa, y todas cuestan dinero justo cuando menos te viene bien. Un fondo de emergencia es lo que separa un mal mes de un problema serio. Este artículo es información general para que hagas tus cuentas, no asesoramiento financiero.

Qué es un fondo de emergencia (y qué no es)

Es un dinero que apartas solo para imprevistos: gastos que no podías prever y que, si no tuvieras ese colchón, te obligarían a pedir un préstamo, tirar de la tarjeta de crédito o pedir ayuda a la familia.

Igual de importante es saber lo que no es:

  • No es para las vacaciones ni para cambiar de móvil. Eso es ahorrar para algo, y va aparte.
  • No es para los pagos que ya sabes que llegan, como el seguro anual del coche o el IBI. Esos son pagos fijos y se preparan con antelación.
  • No es una inversión. Su trabajo no es hacerte ganar dinero, sino estar ahí el día que lo necesites.

Para qué sirve: tres situaciones típicas

Una avería o un gasto inesperado

La caldera, el coche, el dentista, un portátil que necesitas para trabajar. Son gastos de unos cientos de euros, a veces más de mil, que llegan sin fecha. Con el colchón los pagas y sigues con tu vida; sin él, acabas pagando intereses durante meses.

Quedarte sin trabajo

Es la situación para la que más sirve. Aunque te corresponda paro, suele ser menor que tu sueldo y el primer pago no siempre llega de inmediato. Tener unos meses cubiertos te permite buscar con calma en lugar de aceptar lo primero que salga.

Una baja médica

Según tu caso, durante una baja puedes cobrar menos de lo habitual. Si eres autónomo, el golpe puede ser mayor, porque los gastos del negocio siguen ahí. El fondo cubre la diferencia mientras te recuperas.

¿Cuántos meses? La regla de 3 a 6 y de qué depende

La orientación más repetida es tener entre 3 y 6 meses de gastos imprescindibles. Fíjate en que habla de gastos, no de sueldo: lo que necesitas cubrir es lo que te cuesta vivir, no lo que ganas. Y es una regla orientativa, no una ley. Dónde te sitúas depende de varias cosas:

  • Ingresos fijos o variables. Con nómina y contrato estable, el riesgo es menor. Con ingresos que cambian cada mes (autónomos, comisiones, temporadas), conviene ir hacia arriba.
  • Uno o dos sueldos en casa. Si entran dos sueldos de empresas distintas, es poco probable perder los dos a la vez. Si solo hay uno, todo depende de él.
  • Personas a tu cargo. Hijos, un familiar mayor o alguien que depende de ti hacen que un bache pese más.
  • Tu vivienda y tu salud. Una casa en propiedad trae reparaciones que en un alquiler paga el casero. Un problema de salud crónico también pide más margen.
Orientación general según tu situación
SituaciónMeses de gastos orientativos
Dos sueldos estables, sin personas a cargoAlrededor de 3
Un sueldo estable o con hijosDe 4 a 6
Autónomo o ingresos variables6 o más

Cómo calcular tu gasto mensual real

Aquí es donde mucha gente se equivoca: calcula de memoria y se queda corta. Lo fiable es mirar lo que has gastado de verdad en los últimos tres meses y quedarte con lo imprescindible, lo que seguirías pagando aunque te apretaras el cinturón.

No olvides los pagos que no son mensuales. El seguro anual, el IBI o la ITV también forman parte de tu vida, así que divídelos entre 12 y súmalos. Si aún no tienes clara esa lista, empieza por controlar tus pagos fijos mensuales y anuales.

Pongamos un ejemplo:

Ejemplo de gasto mensual imprescindible
ConceptoAl mes
Vivienda (alquiler o hipoteca)750 €
Luz, gas, agua, internet y móvil160 €
Comida350 €
Transporte120 €
Seguros y pagos anuales repartidos70 €
Otros imprescindibles (farmacia, colegio…)50 €
Total1.500 €

Con 1.500 € al mes, un colchón de 3 meses son 4.500 € y uno de 6 meses, 9.000 €. Ya no es una cifra abstracta: es tu objetivo.

Dónde tenerlo: disponible y sin riesgo

Sin entrar en productos concretos, un fondo de emergencia tiene que cumplir tres condiciones:

  1. Disponible: que puedas sacarlo en uno o dos días, sin penalizaciones ni esperas largas.
  2. Sin riesgo: que no pueda valer menos justo el día que lo necesitas. Por eso no encaja en nada cuyo precio sube y baja, como la bolsa o las criptomonedas.
  3. Separado: en una cuenta distinta de la del día a día, para no gastarlo sin darte cuenta.

En España, el dinero en cuentas y depósitos bancarios está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 € por titular y entidad. Si además te da algo de rentabilidad, mejor, pero la prioridad es que esté ahí y no pierda valor de golpe.

Cómo construirlo poco a poco

Ver 9.000 € de golpe desanima. Por eso conviene ir por etapas.

  • Primera meta: un mes de gastos. En el ejemplo, 1.500 €. Ya cubre la mayoría de averías.
  • Ahorra al cobrar, no a final de mes. Programa una transferencia el mismo día que entra la nómina. Lo que queda en la cuenta es lo que puedes gastar.
  • Aprovecha los extras. Una paga extra, una devolución de Hacienda o un trabajo puntual pueden adelantar meses.
  • Recorta y redirige. Si das de baja una suscripción de 15 €, manda esos 15 € al fondo cada mes.
  • Si lo usas, vuelve a llenarlo. Para eso está, y reponerlo pasa a ser la prioridad.

Pongamos que apartas 250 € al mes: llegarías a 4.500 € en 18 meses. Con 150 € al mes, en 30. Parece mucho tiempo, pero cada mes que pasa estás un poco más tranquilo.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto dinero debería tener ahorrado para emergencias?

Como orientación general, entre 3 y 6 meses de gastos imprescindibles. La cifra exacta depende de si tus ingresos son fijos o variables, de cuántos sueldos entran en casa y de si tienes personas a tu cargo.

¿El dinero invertido cuenta como fondo de emergencia?

En general, no. Si su valor sube y baja, puede que el día que lo necesites valga menos de lo que pusiste. El fondo de emergencia debe estar disponible y sin riesgo.

¿Qué hago primero, ahorrar el colchón o pagar deudas?

Depende de cada caso, y si tienes dudas conviene consultarlo con un profesional. Muchas personas empiezan por un colchón pequeño, de un mes, para no endeudarse más ante cualquier imprevisto, y después se centran en las deudas más caras.

¿Cada cuánto tengo que revisar mi fondo de emergencia?

Una vez al año, o cuando cambie algo importante: un hijo, una mudanza, un nuevo trabajo. Si tus gastos suben, tu colchón también tiene que crecer.

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